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A qué edad dicen sus primeras palabras los bebés

11 min de lectura ·

Alrededor del primer año, también en los bebés que crecen con dos idiomas. Lo que muestran los estudios de Barcelona, Querétaro, Montreal y Florida, y por qué los idiomas aprendidos de pequeño facilitan la vida en otro país.

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En resumen

  • La edad: al año, el bebé llama a sus padres «mamá» o «papá»; a los 15 meses, la mayoría intenta decir una o dos palabras más.
  • Con dos idiomas: las primeras palabras llegan al mismo tiempo que en los niños que crecen con uno solo.
  • El vocabulario: se mide sumando los dos idiomas, y así el bebé bilingüe va a la par.
  • Lo que decide: cuánto oye cada idioma en el día a día.
  • Después: los idiomas aprendidos de pequeño facilitan la escuela, el trabajo y la vida en otro país.

Los bebés dicen sus primeras palabras alrededor del primer año. Según los indicadores oficiales de desarrollo de los CDC de Estados Unidos, a los 12 meses el niño llama a sus padres «mamá» o «papá», o con otro nombre especial, y a los 15 meses trata de decir una o dos palabras más, como «ota» por «pelota» o «ito» por «perrito». Estos indicadores describen lo que hace la mayoría de los niños, el 75 % o más a esa edad. Para las familias que hablan dos idiomas en casa, o que preparan una mudanza a otro país, la buena noticia es concreta: la investigación muestra que crecer con dos idiomas no retrasa ese momento.

Una niña pequeña con vestido amarillo señala las palomas en una plaza de barrio en España mientras su madre y su padre, agachados a su lado, se ríen
Las primeras palabras llegan alrededor del primer año, con uno o con dos idiomas en casa. Foto: Murblz

Un rango amplio y normal

El primer año es una referencia, no una fecha exacta. El estudio de normas del inventario MacArthur, que reunió informes de padres sobre 1.803 niños de 8 a 30 meses, describió una variabilidad amplia en el ritmo de las palabras, los gestos y la gramática. Lo publicaron Larry Fenson y sus colegas en 1994 en las Monographs of the Society for Research in Child Development. El mismo inventario se adaptó después a otros idiomas.

El español tiene su propia versión. Donna Jackson-Maldonado, de la Universidad Autónoma de Querétaro, en México, creó con su equipo el Inventario del Desarrollo de Habilidades Comunicativas y lo aplicó a 328 niños de 8 meses a 2 años y 7 meses. El trabajo, publicado en el Journal of Child Language en 1993, mostró que las trayectorias de los niños que aprenden español y de los que aprenden inglés son muy parecidas, y que niños de distintos grupos sociales avanzan de forma similar.

Las primeras palabras de un bebé bilingüe

La pregunta que más se hacen los padres de un bebé bilingüe es si va a hablar más tarde. Laura-Ann Petitto y su equipo de la Universidad McGill, en Montreal, filmaron con regularidad durante un año a seis niños: tres crecían con lengua de señas de Quebec y francés, y tres con francés e inglés. Los dos grupos alcanzaron los primeros hitos lingüísticos en cada uno de sus idiomas al mismo tiempo que los niños monolingües. Desde las primeras palabras tenían pares equivalentes en las dos lenguas, como «eau» y «water» para la misma cosa, y elegían el idioma según la persona que les hablaba.

La conclusión del artículo, publicado en el Journal of Child Language en 2001, es clara: «the capacity to differentiate between two languages is well in place prior to first words». En otras palabras, el bebé ya separa sus dos idiomas antes de decir la primera palabra.

Esa separación empieza muy pronto. En la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, Núria Sebastián-Gallés y sus colegas mostraron a bebés videos sin sonido de personas que hablaban francés e inglés, dos idiomas que no eran los de su casa. Los bebés bilingües de español y catalán notaron cuándo la persona pasaba de un idioma al otro solo por el movimiento de la boca; los grupos de bebés monolingües no lo notaron. El estudio salió en Psychological Science en 2012 y sus autores lo explican así: la experiencia bilingüe ajusta el sistema de atención del bebé sin ningún entrenamiento.

El mito del retraso, punto por punto

La idea de que dos idiomas confunden al niño viene de un error de medición: comparar solo uno de sus idiomas con el único idioma de un monolingüe. Barbara Pearson, Sylvia Fernández y Kimbrough Oller siguieron a 25 niños bilingües de español e inglés y a 35 monolingües entre los 8 y los 30 meses. Al contar lo que el niño sabe en los dos idiomas, no encontraron ninguna base estadística para decir que los bilingües desarrollaban el vocabulario más despacio. El trabajo apareció en Language Learning en 1993 y propuso medir a los bilingües siempre con sus dos idiomas juntos.

Erika Hoff y su equipo de la Florida Atlantic University repitieron la comparación con familias de nivel socioeconómico equivalente, con niños de 1 año y 10 meses a 2 años y medio. En cada idioma por separado, los monolingües iban por delante; en vocabulario total, los dos grupos eran comparables. El estudio, publicado en el Journal of Child Language en 2012, encontró además el dato que más sirve a los padres: en los niños bilingües, el vocabulario y la gramática de cada idioma dependían de la proporción de tiempo que el niño lo oía.

Cómo hablarle a un bebé que crece con dos idiomas

Importa cuánto oye el bebé cada idioma, y también cómo. Nairán Ramírez-Esparza, Adrián García-Sierra y Patricia Kuhl estudiaron a 25 bebés bilingües de español e inglés, de 11 y 14 meses, en el área de Seattle. Midieron cuánto les hablaban los adultos en el tono cantado y exagerado que todos usan con los bebés, y si lo hacían uno a uno o en grupo. Cuanto más habla de ese tipo recibía el bebé uno a uno, más palabras decía a los 24 meses, en los dos idiomas y en cada uno por separado. El estudio se publicó en Child Development en 2017.

En casa esto se traduce en hábitos simples: hablarle de frente y con voz cálida, nombrar lo que el bebé mira, repetir y ampliar sus intentos. Si dice «ota», el adulto responde «sí, la pelota roja». Cada idioma necesita su propio espacio en la rutina: una persona, un momento del día o una actividad que lo traiga siempre.

También ayuda multiplicar las voces. Los abuelos, los vecinos, los amigos del parque, las canciones y los cuentos leídos por personas distintas muestran al bebé que cada idioma vive en mucha gente y en muchas situaciones. Y conviene no corregir con reproches cuando el niño mezcla palabras de los dos idiomas en una misma frase: está usando todo lo que sabe para hacerse entender, y esa mezcla es una etapa normal del camino bilingüe que desaparece sola con el tiempo y la práctica diaria.

Atención, control y una ventaja que dura

Pasar de un idioma a otro todo el día entrena la atención. En la Universidad de Barcelona, Albert Costa, Mireia Hernández y Núria Sebastián-Gallés compararon a jóvenes bilingües y monolingües en una prueba de redes atencionales. Los bilingües fueron más rápidos y más eficientes en la alerta y en el control ejecutivo: resolvían mejor la información contradictoria y les costaba menos cambiar de un tipo de tarea a otro. El estudio, publicado en Cognition en 2008, muestra la ventaja en adultos jóvenes, en el punto más alto de su capacidad de atención.

Tres, cuatro o cinco idiomas

La ventaja no se agota en dos idiomas. Gregory Poarch y Janet van Hell, de la Universidad Radboud de Nimega, en los Países Bajos, evaluaron a niños de 5 a 8 años: monolingües de alemán, aprendices de inglés, bilingües de alemán e inglés y trilingües. En la prueba de conflicto, los niños bilingües y trilingües resolvían mejor la información contradictoria que los monolingües. El trabajo, publicado en el Journal of Experimental Child Psychology en 2012, incluye a niños que estaban en pleno proceso de sumar un idioma más.

La condición para crecer con cuatro o cinco idiomas es la misma que mostró el equipo de Erika Hoff: cada idioma avanza según el tiempo que el niño pasa con él. Un idioma que el niño oye poco avanza poco; el que oye un rato cada día crece con él. Por eso las familias multilingües organizan la semana para que cada idioma tenga su momento fijo: el español con mamá, el catalán con los abuelos, el inglés en la guardería, el francés en la canción de la noche.

Para el inglés, una herramienta pensada para criar niños bilingües es Tatako, una app de inglés para niños pequeños. Padre e hijo hacen juntos una lección corta de inglés hablado, sin nada que leer, con un método propio basado en investigaciones de psicología cognitiva. El español sigue siendo el idioma de la casa, y el adulto no necesita hablar inglés: la app dice cada palabra despacio y la familia acompaña. Tatako: inglés desde las primeras palabras. Su consejo coincide con la ciencia: una lección al día vale más que siete el domingo.

Del primer idioma a la vida en otro país

Los idiomas aprendidos en los primeros años se notan después, cuando la familia se muda. Hoyt Bleakley y Aimee Chin, economistas de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Houston, analizaron el censo de Estados Unidos de 2000 y compararon a los hijos de inmigrantes según la edad con la que sus padres habían llegado al país. Cuando los padres hablaban mejor inglés, los hijos también lo hablaban mejor, iban más a preescolar y abandonaban menos la secundaria. El estudio, publicado en el Journal of Human Resources en 2008, muestra que el idioma de una generación abre la escuela a la siguiente.

La ventaja también llega al sueldo. Los economistas Albert Saiz y Elena Zoido estudiaron una muestra representativa de titulados universitarios en Estados Unidos y encontraron una prima salarial del 2 % al 3 % para quienes hablan un segundo idioma. El trabajo apareció en The Review of Economics and Statistics en 2005. Un niño que llega a otro país hablando ya su idioma entra en el colegio sin la barrera del primer año, hace amigos desde el principio y, de adulto, compite en dos mercados de trabajo a la vez.

Para una familia que planea mudarse, el orden ideal es empezar el idioma del nuevo país antes del viaje y mantener el de casa después. Así el niño llega con palabras propias y conserva la lengua de sus abuelos. Nuestra guía sobre mudarse con hijos repasa documentos, colegios y adaptación, y la de doble nacionalidad para un hijo compara los países donde el pasaporte del niño abre más puertas.

La mudanza de una familia empieza por los papeles de los hijos

Partidas de nacimiento con apostilla, el permiso del otro progenitor, la residencia de cada miembro de la familia y la plaza en el colegio: cada documento tiene su orden y su plazo. Murblz prepara el expediente familiar completo y acompaña cada etapa hasta que los niños empiezan las clases en el nuevo país. Garantizamos un trabajo profesional y un proceso transparente.

El costo del acompañamiento depende del país y del número de hijos; un asesor lo calcula en el chat.

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Cómo Murblz acompaña a las familias que se mudan

Un niño se adapta rápido a un idioma nuevo; los trámites de una familia, no tanto. Residencia para todos, partidas de nacimiento con apostilla, plaza en el colegio y el calendario de cada paso son la parte que más tiempo consume. Es más seguro con profesionales. Murblz prepara la residencia de toda la familia, reúne los documentos de los hijos y organiza la mudanza con un proceso claro y una fecha para cada etapa. El costo del acompañamiento está disponible a pedido con un asesor.

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Preguntas frecuentes

A qué edad dicen sus primeras palabras los bebés bilingües?
A la misma edad que los demás bebés, alrededor del primer año. Los estudios con niños que crecen con dos idiomas muestran que alcanzan los primeros hitos del habla en cada idioma al mismo tiempo que los monolingües.
Hablar dos idiomas en casa retrasa el habla del bebé?
Los estudios no encuentran ese retraso cuando se cuenta el vocabulario de los dos idiomas juntos. En cada idioma por separado el bebé bilingüe sabe menos palabras, pero la suma está a la par de la de un monolingüe.
Cuántas palabras dice un bebé a los 15 meses?
La mayoría de los niños intenta decir una o dos palabras además de «mamá» o «papá» a esa edad. El rango normal es amplio y cada niño avanza a su ritmo.
Un bebé puede aprender tres o cuatro idiomas a la vez?
Los niños trilingües también aprenden sus idiomas y muestran ventajas en el control de la atención. La condición es que oigan cada idioma con regularidad, un rato cada día.
Conviene empezar el idioma del nuevo país antes de mudarse?
Empezar antes del viaje permite al niño llegar con palabras propias y entrar en el colegio con menos barreras. El idioma de casa se mantiene después con la familia.

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